Si la primera parte de nuestro viaje a Eslovenia estuvo definida por el ruido de los ríos y cascadas, y por la serenidad de los lagos y los bosques, el gran protagonista de esta segunda parte es el extenso mundo subterráneo que se extiendo bajo este minúsculo país. Las cuevas eslovenas son una de las maravillas naturales que se pueden ver todavía en Europa. También aprovechamos los últimos días para visitar esa pequeña franja de costa que hace que podamos decir que en Eslovenia se encuentra cualquier paisaje natural que busquemos.
Nota: El viaje a Eslovenia, por su longitud, está descrito en dos entradas. Puedes leer la primera entrada en el siguiente link.
Nota: El viaje a Eslovenia, por su longitud, está descrito en dos entradas. Puedes leer la primera entrada en el siguiente link.
Domingo 23-7-2017 - Parque nacional de Triglav
Dado que era domingo nos costó arrancar bastante y acabamos saliendo del apartamento algo tarde. Después de estar el sábado de visita por ciudades nos apetecía volver a la exuberante naturaleza eslovena, que sin duda es lo mejor que tiene el país. Aprovechando el día soleado que nos acompañaba enfilamos hacia el norte, hasta Kranjska Gora, una coqueta y animada población que en invierno ejerce de estación de esquí, situada al pie de las enormes montañas alpinas que pertenecen al parque natural de Triglav.
No nos quedamos en Kranjska Gora, si no que desde allí enfilamos directamente la famosa carretera de los rusos, que sale desde esa población y cruza el paso de Vrsic. La carretera fue construida por prisioneros de guerra rusos durante la primera guerra mundial y de ahí hereda su nombre, pero es sobretodo famosa por lo revirado y empinado de su ascensión. Para llegar al pie de la montaña pero por la otra vertiente, son 50 las curvas de al menos 180 grados que debes tomar con el coche. Una experiencia no apta para aquellos que se marean, pero que sin duda merece la pena.
Las vistas conforme va ascendiendo son maravillosas y nosotros decidimos pararnos en un gran mirador que hay ya muy cerca de la cumbre. Hicimos un pequeño picnic estirados en la verde hierba, con las montañas de fondo y el viento soplando fuerte y algo frío. También rondaba por allí un pequeño rebaño de ovejas que hizo las delicias de la pequeña Alba.
Acabamos bajando la otra ladera, para acabar comiendo algo tarde en un restaurante de la población de Trenta. Muy cerca de donde comimos nos paramos a disfrutar de las aguas del río Soca, que por esas zonas no es aún muy caudaloso. El paraje allí es idílico y las aguas tan prístinas como gélidas. Eso no impidió que nos remojáramos a conciencia (bañarse es de locos ya que estaba bastante más fría que la del lago Bohinj) y disfrutáramos de una tarde muy relajada rodeados de tan privilegiada naturaleza.
Al final llegamos al apartamento bastante tarde y analizándolo no habíamos hecho ni visto nada especial en todo el día. Sin embargo, todos estábamos muy contentos con lo que había dado de sí el día. A veces algo tan simple como descansar y gozar de la naturaleza te puede llenar tanto como el turismo más "sofisticado".
No nos quedamos en Kranjska Gora, si no que desde allí enfilamos directamente la famosa carretera de los rusos, que sale desde esa población y cruza el paso de Vrsic. La carretera fue construida por prisioneros de guerra rusos durante la primera guerra mundial y de ahí hereda su nombre, pero es sobretodo famosa por lo revirado y empinado de su ascensión. Para llegar al pie de la montaña pero por la otra vertiente, son 50 las curvas de al menos 180 grados que debes tomar con el coche. Una experiencia no apta para aquellos que se marean, pero que sin duda merece la pena.
Las vistas conforme va ascendiendo son maravillosas y nosotros decidimos pararnos en un gran mirador que hay ya muy cerca de la cumbre. Hicimos un pequeño picnic estirados en la verde hierba, con las montañas de fondo y el viento soplando fuerte y algo frío. También rondaba por allí un pequeño rebaño de ovejas que hizo las delicias de la pequeña Alba.
Acabamos bajando la otra ladera, para acabar comiendo algo tarde en un restaurante de la población de Trenta. Muy cerca de donde comimos nos paramos a disfrutar de las aguas del río Soca, que por esas zonas no es aún muy caudaloso. El paraje allí es idílico y las aguas tan prístinas como gélidas. Eso no impidió que nos remojáramos a conciencia (bañarse es de locos ya que estaba bastante más fría que la del lago Bohinj) y disfrutáramos de una tarde muy relajada rodeados de tan privilegiada naturaleza.
Al final llegamos al apartamento bastante tarde y analizándolo no habíamos hecho ni visto nada especial en todo el día. Sin embargo, todos estábamos muy contentos con lo que había dado de sí el día. A veces algo tan simple como descansar y gozar de la naturaleza te puede llenar tanto como el turismo más "sofisticado".
Lunes 24-7-2017 - Cuevas de Skocjan y Postojna y Castillo de Pretjama
El lunes fuimos a ver las cuevas más conocidas del país y probablemente de Europa. Ya que el día se había despertado bajo un aguacero furibundo, pasarse la mitad del día bajo tierra parecía una buena idea a priori.
Empezamos por las menos conocidas de las dos cuevas que queríamos visitar, las cuevas de Skocjan (Skocjanske Jame). Dado que la autopista que lleva a la región de las cuevas es la misma que lleva a la costa, no pudimos librarnos de hacer algo de caravana y para más inri, al llegar allí tuvimos que hacer una hora entre cola y espera para poder acceder a las cuevas en sí. Pero una vez estuvimos dentro del complejo de grutas, se nos olvidó por completo la mala leche acumulada.
Si hay que ponerle algún pero a la visita es que se hace demasiado rápida. La tienes que hacer obligatoriamente al ritmo del guía y no te dejan separarte del grupo, eso no te permite quedarte a paladear tranquilamente las increíbles sensaciones que te embargan en estas cuevas. Obviando un poco eso, las grutas tienen un interior espectacular, precioso y majestuoso.
El complejo está dividido en dos ámbitos. Primero la Cueva Silenciosa, llamada así porque allí no se escucha el ruido del agua y el silencio es sepulcral. Allí empiezas a ver lo más destacado de estas cuevas, la enormidad de sus estancias, con sus estalactitas y estalagmitas teñidas de diferentes colores (los colores son debidos a la oxidación de los minerales que las componen). La segunda parte es la Cueva Ruidosa, presidida por la verdadera joya de estas cuevas, un cañón subterráneo por el que corre un joven río y cuyo techo se eleva a más de 100 metros de altura. Un estrecho puente cruza de un lado al otro del cañón, colgando a más de 40 metros del suelo. Allí te sientes como una hormiga minúscula. Las sensaciones que te embargan son indescriptibles.
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| No dejan hacer fotos en Skocjan. Así que tiro de una de google para que os hagáis una idea |
Al final visitas unos 2 kilómetros de los 6 que componen este complejo de grutas. Un recorrido cargado de estrechas escaleras que obviamente hace que sea imposible el acceso con cochecito o para personas mayores o incapacitadas. Cuando acabas la visita puedes volver por una vía rápida (mediante ascensor) o a pie por un camino, que pese a que te dicen que te permite tener unas buenas vistas de la zona de antiguas cuevas colapsadas, probablemente no merezca la pena (nosotros lo hicimos y no es nada demasiado espectacular, pero sí bastante cansado).
Después de comer nos acercamos a las cuevas de Postojna. Las más grandes de Europa y probablemente las más famosas. 24 kilómetros de pasajes, galerías y salas subterráneas de las que realmente acabas visitando 6, 4 Km en un pequeño trenecito y luego otros 2 Km que se hacen a pie. Caminar es muy cómodo, todo a base de rampas asfaltadas, lo que hace que puedas visitarlas con cochecito sin problemas (ojalá lo hubiéramos sabido de antemano).
Las cuevas están muy explotadas, y alrededor de las mismas se ha creado un complejo lúdico enorme, con tiendas, bares y restaurantes por doquier. Para muchos eslovenos ir a Postojna es como para nosotros ir a Port Aventura.
En sí las cuevas son bastante diferentes a las de Skocjan. Éstas tienen salas mucho más pequeñas, pero están a rebosar de estalactitas y estalagmitas de múltiples formas. En resumen podríamos decir que son menos solemnes y ominosas, pero más preciosistas. Al ser diferentes entre ellas te permite no cansarte de tanta cueva en un día y dependerá de cada uno cual de las dos les guste más. María yo coincidimos que las de Skocjan nos impactaron a ambos más y si tuviéramos que escoger nos decantaríamos por éstas.
Al salir de las cuevas, ya era algo tarde, pero no pudimos irnos de la zona sin aprovechar para visitar el Castillo de Predjama, que está a apenas 9 Km de las cuevas. Su ubicación es única, la fortaleza se eleva incrustada dentro de una cueva de la montaña. La leyenda explica que allí vivía Erasmo, un caballero con reminiscencias de Robin Hood, que se dedicaba a expoliar a los ricos para dárselo a los pobres (supongo que quedándose un buen pellizco por el camino por las molestias).
El castillo es muy bonito, tanto que aunque llegamos ya cuando éste estaba cerrado, decidimos quedarnos a cenar en un restaurante que se encuentra a sus pies, donde cenamos comida típica, muy rica y sorprendentemente económica para estar en un sitio totalmente turístico. De allí, carretera y manta, que estábamos lejos de nuestro refugio en Bohinj.
Martes 25-7-2017 - Hrastovlje, Koper y Piran
Pese al intento de salir bastante pronto, nos encontramos con 3 horas de coche para llegar a la primera de nuestras visitas del día. Las retenciones en la autopista que va a la costa son bastante habituales por lo que parece.
La primera visita ha ido al pueblo de Hrastovlje, donde hay una pequeña iglesia románica amurallada con mucho encanto. La iglesia, dedicada a la Santísima Trinidad, es del siglo XII y es famosa por las pinturas al fresco que decoran por completo su interior y que datan de 1490. El objetivo de las pinturas era el de acercar las escenas de la Biblia al pueblo llano iletrado. La más famosa, por lo peculiar, es la pintura que llaman "La danza de la muerte" donde se ven personas de todas las clases y edades cogidos de la mano con varios esqueletos y bailando. La iglesia es muy pequeña y enseguida la tuvimos vista, pero la verdad es que es una visita muy recomendable.
Fuimos a comer a Koper. Koper es la capital de la península de Istria, la población más importante y antigua de la costa. La parte más bonita a visitar es la plaza principal (Titov Trg) donde se encuentra la Catedral, del s. XII, que conserva la parte baja de estilo gótico y la parte superior de la fachada de estilo renacentista. También se encuentra allí en la misma plaza el Palacio Pretorio con su bella escalinata, así como el Ayuntamiento y la Armería y una casa noble con amplios porches de estilo veneciano. La zona es bonita y pasamos un buen rato allí, jugando en esa plaza peatonal con Alba, aunque es una visita totalmente desechable si no vas bien de tiempo.
Por la tarde, nos desplazamos a la vecina ciudad de Piran. Pueblo también de costa con su puerto como centro de la actividad. Habíamos leído que era una ciudad peatonal, pero no acaba de ser cierto. En principio a los turistas no nos dejan entrar con coche, pero al final entre los residentes locales y los transportes públicos, acaban habiendo bastantes vehículos circulando por el paseo del puerto y no puedes dejar de ir mirando.
La plaza principal es la de Tartinijev, que ocupa el lugar del antiguo puerto, que anegaron allá por el 1884. Dentro de la plaza encontramos el Palazzo Comunale y la Casa Tartini como edificios históricos. El resto de la plaza son casas antiguas, con fachada pintadas de colores llamativos, que combinados con los blancos y azules del vecino puerto, la convierten en un sitio muy agradable, a la par que concurrido.
Al final del pueblo, sobre una colina, se erige una bonita catedral, el Duomo de San Giorgio que es a la vez un precioso mirador desde el que ver toda la población. Es del siglo XII y reconstruida en el XVII, con lo que tiene un aspecto barroco precioso y muy bien conservado: paredes blancas y techo con artesonado de madera y pictórico. Por desgracia la tienen cerrada al público y sólo puede verse su interior desde una estrecha reja, lo que hace que la visita pierda varios enteros.
Rondamos por todo el pueblo, que básicamente son callejones empedrados de pronunciada pendiente para al final acabar parando un momento en la playa antes de irnos. La playa es bastante pequeña y es de piedras, pero estaba atestada. Disfrutamos un ratillo de la playa, sobretodo madre e hija, hasta que empezó a amenazar tormenta y de la nada se empezó a levantar una ventolera que hasta arrastró el cochecito de la niña. Así que no nos quedó más remedio que recoger rápido y emprender a la carrera el retorno hasta el parking en las afueras donde habíamos dejado el coche.
Como mínimo el viaje de retorno no nos deparó más caravanas e incluso nos regaló el arcoiris más grande y bello que Maria o yo hayamos visto nunca. Lástima que Alba ya durmiera a esas horas y no pudiera disfrutar del mismo.
La primera visita ha ido al pueblo de Hrastovlje, donde hay una pequeña iglesia románica amurallada con mucho encanto. La iglesia, dedicada a la Santísima Trinidad, es del siglo XII y es famosa por las pinturas al fresco que decoran por completo su interior y que datan de 1490. El objetivo de las pinturas era el de acercar las escenas de la Biblia al pueblo llano iletrado. La más famosa, por lo peculiar, es la pintura que llaman "La danza de la muerte" donde se ven personas de todas las clases y edades cogidos de la mano con varios esqueletos y bailando. La iglesia es muy pequeña y enseguida la tuvimos vista, pero la verdad es que es una visita muy recomendable.
| La pequeña iglesia fortificada de Hrastovlje |
Fuimos a comer a Koper. Koper es la capital de la península de Istria, la población más importante y antigua de la costa. La parte más bonita a visitar es la plaza principal (Titov Trg) donde se encuentra la Catedral, del s. XII, que conserva la parte baja de estilo gótico y la parte superior de la fachada de estilo renacentista. También se encuentra allí en la misma plaza el Palacio Pretorio con su bella escalinata, así como el Ayuntamiento y la Armería y una casa noble con amplios porches de estilo veneciano. La zona es bonita y pasamos un buen rato allí, jugando en esa plaza peatonal con Alba, aunque es una visita totalmente desechable si no vas bien de tiempo.
Por la tarde, nos desplazamos a la vecina ciudad de Piran. Pueblo también de costa con su puerto como centro de la actividad. Habíamos leído que era una ciudad peatonal, pero no acaba de ser cierto. En principio a los turistas no nos dejan entrar con coche, pero al final entre los residentes locales y los transportes públicos, acaban habiendo bastantes vehículos circulando por el paseo del puerto y no puedes dejar de ir mirando.
La plaza principal es la de Tartinijev, que ocupa el lugar del antiguo puerto, que anegaron allá por el 1884. Dentro de la plaza encontramos el Palazzo Comunale y la Casa Tartini como edificios históricos. El resto de la plaza son casas antiguas, con fachada pintadas de colores llamativos, que combinados con los blancos y azules del vecino puerto, la convierten en un sitio muy agradable, a la par que concurrido.
Al final del pueblo, sobre una colina, se erige una bonita catedral, el Duomo de San Giorgio que es a la vez un precioso mirador desde el que ver toda la población. Es del siglo XII y reconstruida en el XVII, con lo que tiene un aspecto barroco precioso y muy bien conservado: paredes blancas y techo con artesonado de madera y pictórico. Por desgracia la tienen cerrada al público y sólo puede verse su interior desde una estrecha reja, lo que hace que la visita pierda varios enteros.
Rondamos por todo el pueblo, que básicamente son callejones empedrados de pronunciada pendiente para al final acabar parando un momento en la playa antes de irnos. La playa es bastante pequeña y es de piedras, pero estaba atestada. Disfrutamos un ratillo de la playa, sobretodo madre e hija, hasta que empezó a amenazar tormenta y de la nada se empezó a levantar una ventolera que hasta arrastró el cochecito de la niña. Así que no nos quedó más remedio que recoger rápido y emprender a la carrera el retorno hasta el parking en las afueras donde habíamos dejado el coche.
Como mínimo el viaje de retorno no nos deparó más caravanas e incluso nos regaló el arcoiris más grande y bello que Maria o yo hayamos visto nunca. Lástima que Alba ya durmiera a esas horas y no pudiera disfrutar del mismo.
Miércoles 26-7-2017 - Vuelta a casa
El último día nos lo tomamos con bastante pachorra, pese a que el avión salía bastante tarde, decidimos no visitar nada y disfrutar del día relajadamente. Nos levantamos tarde, desayunamos con calma, acabándonos la mayoría de lo que nos quedaba por la nevera, hicimos las maletas y después nos dirigimos al río que pasaba por el pueblo donde dormíamos, a jugar y dejar que los minutos fueran deslizándose en un dulce degoteo. El día había empezado encapotado, con alguna nube que tapaba las cumbres cercanas, pero mientras estábamos en el río se ha despejado y el sol ha salido en todo su esplendor, bañando los campos plagaos de flores blancas, lilas y amarillas, y permitiéndonos despedirnos de Eslovenia como Dios manda.
Tras la despedida y las metafóricas lagrimillas de rigor por el final de las vacaciones, hemos cargado maletas y emprendido el camino de vuelta por autopista, directos hacia Nova Gorica, donde hemos parado a comer y repostar gasolina justo antes de la frontera con Italia, que eso siempre te ahorra unos últimos eurillos. Comimos con calma, en un restaurante de comida ecológica y tras eso aún nos ha dado tiempo de estar un rato en el parque con Alba. A pesar de habérnoslo tomado con calma, la última hora y media en coche, ya en tierras italianas, se le han hecho muy largas a Alba y por extensión a nosotros, que tuvimos que aguantar sus quejas y llantos hasta que llegamos al aeropuerto Marco Polo de Venecia. Una vez allí, a devolver el coche de alquiler y luego lo típico de los aeropuertos, para situarnos en unas pocas horas de vuelta en Barcelona, con una nueva experiencia viajera añadida a nuestras mochilas.
Tras la despedida y las metafóricas lagrimillas de rigor por el final de las vacaciones, hemos cargado maletas y emprendido el camino de vuelta por autopista, directos hacia Nova Gorica, donde hemos parado a comer y repostar gasolina justo antes de la frontera con Italia, que eso siempre te ahorra unos últimos eurillos. Comimos con calma, en un restaurante de comida ecológica y tras eso aún nos ha dado tiempo de estar un rato en el parque con Alba. A pesar de habérnoslo tomado con calma, la última hora y media en coche, ya en tierras italianas, se le han hecho muy largas a Alba y por extensión a nosotros, que tuvimos que aguantar sus quejas y llantos hasta que llegamos al aeropuerto Marco Polo de Venecia. Una vez allí, a devolver el coche de alquiler y luego lo típico de los aeropuertos, para situarnos en unas pocas horas de vuelta en Barcelona, con una nueva experiencia viajera añadida a nuestras mochilas.
Valoraciones
El año anterior fuimos a Suiza y la verdad es que Eslovenia en muchos aspectos nos ha recordado a este país con la ventaja de no ser tan prohibitivo en cuanto a precios. Un destino sin duda recomendable para aquellos que gusten de los viajes de naturaleza.
Lo mejor del viaje
- El bañito en la gélidas aguas del lago Bohinj
- Las ominosas cuevas de Skocjan y ese puente tan parecido al de Khazad-Dum de El Señor de los Anillos
- Perderse en la naturaleza, sin hacer nada especial, simplemente deleitándose de ella
Lo peor del viaje
Lo mejor del viaje
- El bañito en la gélidas aguas del lago Bohinj
- Las ominosas cuevas de Skocjan y ese puente tan parecido al de Khazad-Dum de El Señor de los Anillos
- Perderse en la naturaleza, sin hacer nada especial, simplemente deleitándose de ella
Lo peor del viaje
- Las caravanas sufridas cada vez que teníamos que coger la autopista que se dirige a la costa.
- El barrio de Metelkova. Mucha cosa buena habíamos leído y al pasarnos por allí había que reconocer que era curioso y hasta bonito, pero por otro lado sucio y lleno de borrachos y drogadictos. No recomendable para almas cándidas como las nuestras.
- La multa que nos endosaron en Bled. Una multa siempre fastidia, pero en vacaciones doblemente.
Galería de fotos
- La multa que nos endosaron en Bled. Una multa siempre fastidia, pero en vacaciones doblemente.
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