Carcassone - Francia

Rampa de acceso a la ciudadela medieval de Carcassone. La ciudad fue uno de los bastiones de los cátaros durante la infausta cruzada albigense.

Venecia - Italia

Si algo caracteriza a Venecia a parte de sus canales son los Carnavales y sus gentes escondidas detrás de las míticas y enigmáticas máscaras.

Borneo - Indonesia

Borneo es una de las islas más salvajes del archipiélago de Indonesia. Sus caudalosos ríos remontan sepenteantes las densas junglas y remontarlos para ver orangutanes salvajes es una experiencia imborrable.

Lisboa - Portugal

Maravilloso interior de estilo manuelino del Monasterio de los Jerónimos de Santa María de Belém, en la capital del Reino de Portugal.

Sevilla - Andalucía

Puesta de sol sobre las tranquilas aguas del río Guadalquivir, con la preciosa Torre del Oro ya iluminada en el extremo derecho de la foto.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Indonesia - Luna de miel exótica 7 - Islas Sonda y Nusa Penida

Antiguamente, cuando los descubridores llegaban a los límites del mundo, decían: "Más allá hay dragones…" y pavorosos entonces por lo desconocido prestos viraban sus naves poniendo proa hacia lugares más seguros. Pues la isla de Rinca, debe estar más allá de los límites del mundo, porque allí vimos dragones: los míticos dragones de Komodo. A bordo de un barco de pescadores fuimos en pos del enorme reptil, avistamos el esplendoroso despliegue de las bandadas de zorros voladores e hicimos snorkel entre millones de peces tropicales.

Nota: El viaje a Indonesia, por su longitud, está descrito en varias entradas. Puedes leer el resto de entradas relacionadas a ésta aquí.

16/11/2013

Llevamos dos días sobre un barco de nombre Syahriul, navegando por las azules aguas de las islas Sonda. 

Poco antes de que empezara a anochecer volvimos a subirnos al barco para dirigirnos a las costas repletas de manglares de la que se conoce como "Flying-fox island". A las 18:20 en punto desde nuestro privilegiado puesto de observación sobre el techo del barco, empezamos a ver como miles de murciélagos gigantes se desplazaban de esos manglares en los que pasan el día durmiendo a la isla vecina a la que van a buscar comida (básicamente fruta, pues pese a su amenazador aspecto vampírico son animales inofensivos y frutícolas). El tamaño de los murciélagos era considerable, como el de un perro más o menos, y la verdad es que ver pasar a miles apenas unos metros por encima tuyo impresiona muchísimo. 

Ayer llegamos en avión a Luanbajo a primera hora de la mañana y nos recogieron en el mismo aeropuerto para llevarnos directamente al puerto. Nos pasamos toda la mañana haciendo snorkel alrededor de la isla de Bidadarri. Creo que en la primera media hora nos bebimos la mitad del agua salada del mar. Lo de respirar por el tubito parece fácil, pero hasta que le pillas el truco hay que reconocer que toca tragar agua. Cuando al fin le pillamos el truco a la respiración con tubo pudimos disfrutar plenamente de la experiencia. Bajo el mar descubrimos un nuevo mundo lleno de preciosos corales de colores y peces de todos los tamaños, colores y formas. Todo nos maravillaba, pero nos hizo especial ilusión ver nuestros primeros peces pallaso (como Nemo, para entendernos) nadando entre los corales.

Después de comer en el mismo barco, nos desplazamos a la isla de Rinca, a visitar un poblado de pescadores autóctonos. Se les conoce como los gitanos del mar, ya que hasta no hace mucho eran todavía una cultura nómada que se iba desplazando de un lugar a otro en busca de buena pesca. La cultura es original de la isla de Sulawesi, así que han viajado bastante hasta llegar hasta aquí. Al venir de Sulawesi son de religión musulmana, a diferencia de los oriundos de las islas Sonda que son cristianos. Su vida está centrada en la pesca, los hombres están fuera toda la tarde y noche, pescando principalmente calamares y por la mañana las mujeres van a vender lo que se ha pescado a los mercados de la isla de Flores. A parte de la pesca también tienen algunos animales domésticos, todos bien cerrados en corrales porque si los tuvieran libres los dragones de Komodo se los comerían. Se ve claramente que la mayoría de familias son muy pobres, pero se les ve felices y su recibimiento ha sido muy cálido. Como visita turística no tiene nada de especial, pero personalmente agradezco estas oportunidades de mezclarnos con las culturas locales y ver cómo viven realmente.

La noche la hemos pasado en el camarote del barco. Ha sido una noche muy calurosa en la que hemos dormido bastante mal. No habíamos tenido en cuenta que al apagar el motor del barco, el aire acondicionado de nuestro camarote dejaría de funcionar.

Esta mañana a las 7:00 comenzábamos el trekking por el Parque Natural de Komodo, aunque no hemos ido en concreto a la isla de Komodo si no a la de Rinca que está justo al lado (y también pertenece al mismo parque natural). En esta isla hay contabilizados alrededor de 1800 dragones de Komodo, que obviamente eran el principal motivo de nuestra visita a la isla. Nosotros a lo largo del día hemos visto casi una docena y ya nos ha parecido más que suficiente, pues los bichos imponen lo suyo (más sabiendo que su saliva es tan tóxica que produce la muerte inminente en un humano).


Un impresionante ejemplar de dragón de Komodo
Los dragones son unos animales que se camuflan perfectamente con el entorno árido de esta isla y si no hubiera sido por el entrenado "ranger" que nos acompañaba no hubiéramos visto ni un tercio (a parte del peligro que conlleva acercarse por error más de la cuenta a uno, por supuesto). Los machos, que son algo más grandes que las hembras pueden alcanzar los 3 metros de largo y vivir entre 40 y 50 años. También nos han explicado que son una especie caníbal, y que la madre, después de cuidar los 8 meses oportunos de los huevos, se come a sus propias crías si éstas no están rápidas en encaramarse a algún árbol. ¡Curioso como poco!

El trekking ha sido bonito, porque el entorno era bastante más seco que en el resto de trekkings que hemos hecho por el país. Por el camino hemos podido ver, a parte de los dragones, a búfalos, ciervos, macacos y multitud de enormes pájaros que no sabemos clasificar.



La tarde ha sido de playas paradisíacas de arena blanca, sol, tranquilidad, chapuzones y más snorkel. Primero en la playa de Kambing y después en la minúscula isla de Guelor. La verdad es que ha sido una tarde preciosa, justo antes de volver a embarcarnos para el retorno a Luanbajo. De vuelta la mar estaba algo picada y el pobre Rubén se ha mareado bastante. ¡Como mínimo ha aguantado toda la comida dentro de sus tripas!

17/11/2013

Hoy hemos dormido alrededor de doce horas. Necesitábamos el reposo como agua de mayo. Estamos en un hotel muy mono y nuestro pequeño bungalow está encaramado a la ladera de una colina y tiene unas maravillosas vistas sobre la bahía de Luanbajo.

Hemos decidido quedarnos el día en el hotel, disfrutar de la lectura, internet y la siesta antes de partir a media tarde hacia el aeropuerto para volver hacia Bali, donde pasaremos la noche en Kuta. A la decisión ha ayudado que tampoco parece haber nada muy interesante en esta ciudad desde la perspectiva de un turista.

18/11/2013

Después de dormir en Kuta, esta mañana nos hemos levantado a primerísima hora para coger un ferry de línea regular hasta la cercana isla de Nusa Penida. Desde la agencia nos han contado que esta pequeña isla es especialmente interesante porque no se ha masificado turísticamente y por lo tanto aún conserva el sabor del Bali de hace 30 años.

Es muy divertido porque dentro de la isla nos movemos en ciclomotor, donde uno de nuestros guías nos lleva de paquete. Una forma muy singular de desplazarse, pero completamente adecuada a las carreterillas de esta isla. Nuestro día ha comenzado con la visita al mercado y tras ésta, nos hemos ido a Goa Giri Putri, el templo más sagrado de la isla, que se encuentra dentro de una cueva. Además hemos tenido suerte y hemos coincidido con una de las celebraciones rituales más importantes de la isla (se celebra dos veces al año), con lo que podremos ver el templo en su máximo esplendor.

El templo en su parte exterior es muy similar a cualquier otro de los típicos templos balineses, la gran diferencia reside en que en el lugar más sagrado del mismo lo que se encuentra es una estrecha grieta, a través de la cual, agachándote un poco, puedes acceder a una enorme (en toda la magnificencia de la palabra enorme) gruta natural, donde realmente realizan la celebración los fieles.

Aquí, al contrario de lo que nos pasó en Bali, los feligreses sí que nos han invitado a compartir con ellos la festividad. Son todos muy cordiales y se les nota que para ellos el turismo es aún algo raro y no una auténtica plaga como en Bali. Nos invitaban a cerrar y a compartir con ellos los cánticos. Nadie se molestaba por la fotos. Una experiencia única.



La cueva no deja de ser un templo natural y en ella los habitantes de Nusa Penida realizan sus cultos habituales, llenando el ambiente del humo del incienso, que creaba una especie de neblina que junto a la escasa luz resultaban en un ambiente muy enigmático. 

Otro tema que me chocó muy positivamente es ver que en la cueva, había un espacio reservado para el rezo de creyentes budistas, algo que me sorprendió al ser ésta una comunidad hinduista. Nuestro guía nos explicó que había una fuerte comunidad de inmigrantes de origen chino en la isla y que por eso el budismo era allí la segunda religión. Me encantó que en vez de excluirlos, les hubieran reservado un hueco en la celebración mayoritaria hinduista. Así esa comunidad no quedaba excluida si no que se integraba perfectamente con sus conciudadanos hinduista. No se puede más que alabar tal muestra de respeto, integración y sentido común.

Después de toda la ceremonia fuimos a nuestro hotel a comer. Es un sitio muy conseguido, sencillo pero muy bonito, con unas habitaciones preciosas. Como cosa curiosa, en el hotel tenían como mascota a un macaco, de nombre Darwin, para el entretenimiento de los turistas, especialmente niños. Obviamente estaba atado y parecía bastante trastocado. La verdad es que después de ver centenares de macacos en libertad en sus diferentes hábitats naturales de las diversas islas, sabe bastante mal ver a uno aquí "encarcelado". 

La tarde la teníamos libre, así que decidimos ir andando al pueblo más cercano por nuestra cuenta. Todas las personas que encontramos eran encantadoras, parecía que no hubieran visto muchos turistas por allí. Todos nos saludaban e incluso nos pedían que nos hiciéramos fotos con ellos. El pueblo no tenía nada especial, pero la sensación de tranquilidad y la amabilidad de la gente hicieron que la experiencia valiera y mucho la pena.


Mercado de carretera en Nusa Penida
Para acabar el día disfrutamos de la piscinita y de una buena cena en compañía de otra familia catalana con los que estamos compartiendo estos días en Nusa Penida. Son un matrimonio con dos hijos (uno de 11 y otro de 8) y es magnífico ver como se los llevan a todas partes y lo amplios de miras que son los chavales. 

19/11/2013

Hoy hemos empezado el día montándonos en una barca para ir a hacer nuevas sesiones de snorkel. La primera del día era la más especial, pues íbamos a ver manta-rayas. Pero esta vez la suerte no estuvo con nosotros y pese a estar buscándolas un buen rato, los animalillos se mostraron esquivos y nos tuvimos que ir sin ver nada. Como mínimo, tuvimos como premio de compensación el ver algunos delfines nadando por la zona.

Tras eso fuimos a otros lugares a hacer más snorkel, desde manglares a playas paradisíacas y la biodiversidad que allí había era absolutamente espectacular. Vimos bastantes más peces que los que habíamos podido ver por ejemplo en las islas Sonda.

Hacia el mediodía fuimos a ver unos pájaros autóctonos de la zona de Bali que están en peligro de extinción. Unos pájaros preciosos de plumaje de colores blanco y azul. Nosotros pudimos verlos en una pequeña granja de reproducción que tenían en la isla. Tras esto volvimos de nuevo a Bali, de la misma forma que habíamos venido, mediante el rápido ferry, para encaminarnos a nuestro último destino: Seminyak.

20/11/2013

Seminyak. ¿Qué decir de Seminyak? Pues supongo que lo mejor es decir simplemente que no nos ha gustado nada. En esta población te sientes como un billete de dólar ambulante. Todo está masificado y todos los lugareños intentan venderte algo. Los taxistas cuando te ven caminando se paran todos a preguntarte si quieres que te lleven a algún lado. Cada 2 metros hay una tienda en que el vendedor correspondiente intenta convencerte de que entres a comprar su maravillosa mercancía. Supongo que si voy al Gran Bazar de Estambul me espero algo así, pero no en Bali, que te lo venden como un sitio paradisíaco. Pero es que esta zona de Bali está demasiado masificada y occidentalizada para resultar paradisiaca.

Encima nos ha llovido. Como mínimo el hotel es un lujo y encima está a pie de playa, así que hemos compaginado descanso, lectura, internet, piscina y paseos por la playa. Aquí hemos vuelto a la comida occidental, pizza y otras delicatesen del moderno fast-food. 

Ahora toca volver. Ya estamos en el aeropuerto de Denpassar desde el que escribo estas líneas. Se acaba la aventura y la experiencia de un mes por estas tierras indonesias. Ahora toca volver a casa. Costará aclimatarse de nuevo a la rutina después de un mes entero. Pero este viaje siempre lo llevaremos en esa mochila de viajeros que llevamos en nuestros corazones.

Valoraciones


Un país que nos ha enamorado, en que cada una de sus islas es un mundo completamente diferente de los demás. Hemos hecho diez viajes en uno, todo sin salir de un mismo país. Es una experiencia más que recomendable. Pese a que, excluyendo Bali, no tenga mucho nombre como destino turístico, plantearos de verdad el acercaros a este desconocido país. Realmente merece la pena.

Lo mejor del viaje

- Remontar el río Kumai en nuestro klotoc con la selva llena de vida alrededor
- Los increíbles animales que hemos visto en libertad, desde orangutanes a dragones de Komodo pasando por delfines y zorros voladores.
- El trekking por el valle de Bailem y las horas, risas y canciones compartidas con nuestros guías y porteadores
- Los impresionantes templos de Prambanan y Borobudur

Lo peor del viaje

- Sin duda la zona sur costera de Bali (Kuta y Seminyak). Completamente masificadas y prescindibles
- El larguísimo viaje en coche para acceder a la zona de Tana Toraja. Deberían plantearse construir un aeropuerto en la zona a la voz de ya.

Galería de fotos

Komodo y Nusa Penida