Borneo es una de las islas más salvajes del archipiélago de Indonesia. Sus caudalosos ríos remontan sepenteantes las densas junglas y remontarlos para ver orangutanes salvajes es una experiencia imborrable.
Si hay un lugar en Indonesia en el que directamente podamos tocar la historia ésa es la zona de Yogjakarta en la isla de Java. Allí, en poco kilómetros a la redonda nos encontramos dos enormes joyas intemporales. Por un lado el templo budista de Boro Budur, que significa el 'Santuario de muchos budas'. Boro Budur es el mayor monumento jamás erigido a Buda. Por otro el complejo de templos hinduistas de Prambanan, el legado para la eternidad de la dinastía Sanjaya, quizás sólo superado en belleza por el complejo de Siem Reap en Camboya.
Nota: El viaje a Indonesia, por su longitud, está descrito en varias entradas. Puedes leer el resto de entradas relacionadas a ésta aquí.
28/10/2013
Creo que hoy es día 28. Los días pasan y ya pierdo la cuenta. Eso quiere decir que hemos desconectado de todo, que era justo lo que buscábamos.
Hemos pasado tres días en Yogjakarta donde, después del exótico crucero fluvial por la selva de Borneo, esta vez nos hemos dedicado a hacer el guiri de una forma más estándar, visitando templos, palacios, pueblos y ciudades.
De Yogjakarta hemos visitado el templo budista de Borobudur y el hinduista de Prambanan, ambos construidos sobre el siglo IX de nuestra era. Pese a su enormidad ambos son exclusivamente templos de culto, ningún monje vivía allí en su época de apogeo. Es probable que los monjes vivieran cerca, en un poblado colindante del que actualmente no queda nada.
Borobudur es un santuario y lugar de peregrinaje budista, siendo el templo budista más grande del mundo. El templo visto desde fuera recuerda una pirámide maya, formado por sucesivos niveles cada vez más pequeños conforme subes en altura. La visita al templo comienza en la base del monumento y se le va dando la vuelta mientras poco a poco se va ascendiendo. Los primeros niveles están plagados de paneles con relieves que explican la vida de buda y otras escenas importantes de la cosmología budista.
Bajorrelieve en las paredes de Borobudur
Cuando asciendes, se abandonan estos relieves para ser sustituidos por las estupas. De Borobudur me quedo con el recuerdo de estas estupas, una especie de campanas agujereadas en cuyo interior se encuentra la estatua de un buda. Los hay a decenas diseminadas por toda la cima del templo.
Prambanan por contra es un templo hinduista. De éste siempre recordaré su silueta en forma de constantes subidas y bajadas que en cierta forma me recuerdan a las torres de la Sagrada Familia. Explicándolo mejor, Prambanan más que un templo es un complejo de templos. Hay unos cuantos, pero hay 3 de principales, cada uno dedicado a uno de los dioses de la trinidad hinduista: Bramah (el creador), Shiva (el destructor) y Visnu (el protector).
El templo fue construido un poco después de que se terminase Borobudur y fuese probablemente una respuesta de una dinastía hinduista rival a la construcción del mismo. En vez de hacer la guerra entre ellas, las dinastías budistas e hinduistas competían entre ellas para demostrar su superioridad construyendo estos magníficos templos. No es mala solución la verdad.
Si la decoración de Borobudur era notable, la verdad ya no sabría como definir la de Prambanan. Recargada sería lo mínimo. Las paredes están completamente repletas de gárgolas y de bajorelieves que contienen escenas del Ramayana (una historia que podríamos calificar como similar a la de Romeo y Julieta pero en versión hinduista).
Los templos son impresionantes. Borobudur es majestuoso pero a nosotros realmente nos ha gustado mucho más este complejo de Prambanan. Sin duda, se trata de una de las construcciones humanas más majestuosas que han visto nuestros ojos (no quiero ni imaginarme como debe ser Angkor Wat en Camboya).
Entre la visita a ambos templos aprovechamos para ir a ver un par de mercados, el conocido como mercado de los pájaros y otro de antigüedades y arte. Como no somos demasiado de comprar hay que reconocer que éste lo liquidamos bastante rápido.
El mercado de los pájaros, llamado así porque es como empezó pero que ahora es un mercado de compra/venta de cualquier tipo de animal sí que nos impactó. Después de vivir la naturaleza en su estado salvaje en Borneo, ver a tanto pájaro y mono encerrados en jaulas minúsculas hacía que te doliera el alma. Otra cosa que llamaba la atención era la de cantidad de animales raros que tenían, desde murciélagos hasta una boa de 3 metros. No entiendo quién será el friki que se compre una de ésas.
Tras acabar la visita a los templos nos dirigimos a la ciudad de Solo, no demasiado lejos de Yogjakarta. Hay que reconocer que todas las ciudades que hemos visto hasta ahora, por humildes y llenas de gente que estuvieran, ya no nos han dado esa sensación de suciedad y dejadez de Jakarta.
De Solo nos quedaríamos con la visita al Candi Sukuh, un templo de la fecundidad enclavado en la cima de una montaña, entre selva y campos de cultivo, en un paraje magnificente. Como curiosidad recuerdo a nuestro conductor, subiendo toda la subida hasta alcanzar el templo en primera, estrujando la marcha a tope. ¡Qué forma de hacer sufrir a un motor, por Dios!
El templo de Sukuh es un templo hinduista del siglo XVI, construido por lo tanto ya en el momento en que el hinduismo estaba en declive en la isla, siendo sustituido por el islam (no siempre de forma pacífica). Nos explicaba el guía que por eso lo construyeron en ese enclave, allí donde Cristo perdió la alpargata en medio de las montañas, para que no fuera destruido por los islamistas.
Todo el templo ronda el concepto de la fecundidad, con estatuas de una diosa con barriga de embarazada o de hombres con el pene erecto y eyaculando. Por lo que nos contaban hoy en día aún siguen subiendo allí a poner incienso y rezar muchas parejas jóvenes que quieren quedarse embarazadas.
El templo de Candi Sukuh
Finalmente también hemos visitado dos palacios reales. Por un lado el del Rey de Yogjakarta y por otro el del Príncipe de Solo.
El rey de Yogjakarta es el único de todos los sultanes de Indonesia (38 en total, 3 de ellos en la isla de Java) que aún sustenta un poder político real. Es el único que ha conseguido mantener algo de poder a través de la colonización holandesa, la japonesa y sus propias guerras interinas. En Yogjakarta es por tanto la única zona de Indonesia donde el pueblo llano no escoge a su gobernador, ya que esta elección es prerrogativa del sultán, quien pone allí a un hombre de su confianza.
Comentaba la guía del palacio que los Holandeses básicamente consiguieron colonizar Indonesia porque supieron dividir a los sultanes, aprovecharse de su codicia y sus rencillas ancestrales para que se pelearan y vigilaran entre ellos, con lo que nunca hubo una resistencia unificada contra los holandeses.
Actualmente, después de muchos años en que no han podido ni verse, las familias de los diferentes sultanatos han vuelto a retomar las relaciones, empezando incluso un proceso de reunificación en base a matrimonios concertados.
Los palacios reales son estéticamente muy sencillos. Obviamente se ven mucho más ricos que todo lo que los rodea, con grandes jardines y mármoles importados desde Italia, pero no tienen nada que ver con los suntuosos palacios a los que estamos acostumbrados por Europa. Y la verdad es que como visita es algo completamente prescindible.
Lo que si nos quedará en el recuerdo son sus bailes tradicionales. Los vimos en el palacio real de Yogjakarta. Los danzarines se desplegaban bajo uno de los enormes porches de mármol ataviados con vestidos ceñidos y llamativos, acompañados de elaboradas coronas doradas y en ciertos casos hasta máscaras. La música también es en directo, interpretada por una gran orquesta en el que eres incapaz de reconocer un solo instrumento más allá de los tambores. Es una música de una cadencia pausada, de ritmo casi hipnótico pero que acompaña muy bien los extraños pasos de los bailarines.
Desde el propio Solo nos dirigimos al aeropuerto (hay uno muy cerca de esta ciudad) pues habíamos de coger una serie de aviones encadenados que debían llevarnos hasta nuestro siguiente destino prácticamente en la otra punta de Indonesia: la isla de Papúa.
La isla de Borneo, la tercera más grande del mundo, alguna vez fue hogar de uno de los bosques más majestuosos e inexplorados del mundo. Con sus costas pantanosas bordeadas por bosques de manglar y su interior montañoso, gran parte del terreno era prácticamente impenetrable. Aunque el hombre esté acabando con esta maravilla de la naturaleza a pasos agigantados, aún quedan reductos protegidos en los que internarse en la selva y disfrutar de sus maravillas, como los orangutanes.
Nota: El viaje a Indonesia, por su longitud, está descrito en varias entradas. Puedes leer el resto de entradas relacionadas a ésta aquí.
Ficha Técnica
Viajeros: Rubén y Maria de la Roca
Duración del viaje: 1 mes
Fecha: Octubre y Noviembre de 2013
Destinos visitados: Indonesia (Java, Borneo, Bali, Nusa Penida, Sulawesi, Papúa e Islas Sonda)
Transporte: Avión, barco y coche
Descripción del viaje
El viaje a Indonesia fue nuestro viaje de luna de miel, una luna de miel peculiar y aventurera que nos llevó un mes por este enorme archipiélago del sudeste asiático.
Cuando nos decidimos por hacer este viaje teníamos claro que no lo podríamos organizar todo nosotros, como nos gusta hacer, porque si algo está claro en una boda es que con tantos preparativos no te deja mucho tiempo para nada más. Además nuestro gustos son bastante particulares y claro, queríamos alejarnos como la peste de las típicas vacaciones de playa paradisíaca y pulserita "all-included".
Busqué mucho y realmente me costó decidirme, porque la empresa que más se ajustaba a lo que buscábamos (ser expertos en la zona y gran flexibilidad para modificar el viaje a nuestro gusto) era una agencia por internet y eso nos daba algo de reticencia.
Al final nos decidimos a tirar para adelante, con la agencia de Viaje Catur y he de reconocer que la experiencia no pudo ser más satisfactoria. El trato fue magnífico, nos permitieron montar el viaje totalmente a nuestro gusto (hasta 30 mails intercambiamos con modificaciones de itinerario para arriba y para abajo y ni una sola queja) y lo que es más importante, allí todo salió de lujo, la calidad de alojamientos, comida y guías era espectacular. Así que al César lo que es del César y si pensáis en viajar a Indonesia no dudéis en contactar con ellos.
Finalmente, el trayecto que concretamos por las islas de Indonesia fue el siguiente:
Jakarta (Java) – Tangjung Puting (Borneo) – Yogjakarta (Java) – Valle de Bailem (Papúa) – Tana Toraja (Sulawesi) – Ubud (Bali) – Ketapang (Java) – Lovina (Bali) – Amed (Bali) – Rincha e Isla de Flores (Islas Sonda) – Nusa Penida – Seminyak (Bali)
A lo largo del viaje María se encargó de llevar un diario de viaje y es mi intención en estas entradas del blog dedicadas a Indonesia el respetar al máximo lo que ella se curró, así que simplemente iré transcribiendo lo que escribió en su momento (traduciendo del catalán al castellano por coherencia idiomática del blog). Os dejo con las reflexiones de María.
23/10/2013
El vuelo a Indonesia fue uno de esos largos viajes de más de 17 horas, por suerte teníamos asiento en un vuelo de Qatar Arways. Uno de esos enormes aviones modernos llenos de pijadas para entretenerse (videojuegos, películas, etc), con lo cual el viaje se hizo medianamente ameno pese a su pesadez.
Nuestra primera noche en Indonesia la pasamos en Jakarta, la capital del país. Es una ciudad con más de 9 millones de habitantes y en consecuencia la más caótica que nunca hemos pisado nosotros en nuestras vidas. La ciudad está llena de chabolas, calles estrechas, coches, motos y más motos. Y sobretodo suciedad, es una ciudad que desgraciadamente llama la atención por su suciedad. Por cierto, el tráfico es lo más agobiante que hemos visto nunca.
Por suerte sólo estábamos en la ciudad para pasar noche. Nos encerramos en el hotel, por suerte muy cercano al aeropuerto y allí nos pudimos relajar en la zona de spa y de sauna. Un momento de descanso y desconexión después del largo viaje ideal para hacer entrar el sueño. Pese al jet-lag, que no golpeó tan fuerte como cabría esperar, conciliamos pronto el sueño. Algo de agradecer pues al día siguiente tocaba madrugar.
Hoy nos hemos levantado a las 6 de la mañana para coger un nuevo vuelo hasta el que es nuestro destino estos 3 próximos días: la isla de Borneo (o Kalimantan como le llaman aquí). De Jakarta en Java a Pangkalan Bun ya en Borneo, donde hemos conocido a Hani, la que es nuestra guía, y de allí un relativamente corto trayecto en coche hasta la población de Kumai, donde se encuentra el puerto fluvial del que salen la mayoría de los barcos de la región.
Nosotros hemos cogido allí un klotok, un barco tradicional de la región con el cual remontaremos el río hasta la reserva natural de Tanjung Puting para ver a los orangutanes. Esta reserva está situada en la ribera derecha del río Sekonyen, que es un afluente del Kumai. Ha sido entrar en este afluente y estar como en otro mundo. Se respira tranquilidad por todos lados y la selva nos rodea por completo.
Ya hemos visto los primeros macacos colgando de los árboles. Una familia entera y luego algún mono narizudo solitario. Pronto sin embargo llegamos a la primera reserva de orangutanes: Tanjung Haradan. Para atraer a los orangutanes los cuidadores vierten un capazo entero de plátanos sobre una plataforma de alimentación. Dado que siempre los alimentan a la misma hora, los orangutanes suelen acercarse si tienen hambre. Estos animales son majestuosos, no me quiero imaginar lo que podría hacerte uno si te pillara estando de mala leche, tras verlos cobra verosimilitud lo escrito por Poe en su famoso relato “Los crímenes de la Rue Morge”.
Nos ha comentado Hani que a partir de las 18:00 oscurece y que por lo tanto el barco deja de navegar y ancla para pasar la noche. Se cena sobre las 19:00 y mañana debemos levantarnos pronto pues se desayuna a las 6:00 o 7:00 para poder aprovechar todo el día y sus valiosas horas de sol. La comida se hace sobre las 12:30 más o menos. ¡Me encantan estos horarios!
25/10/2013
Definitivamente ya nos hemos adaptado a los horarios. Nos despertamos a las 6:00 y a las 20:00 a dormir. Seguimos el horario del sol. Dormimos en el mismo barco, en cochones que se despliegan sobre la misma cubierta, cubiertos por una pesada mosquitera. Desde el río, por la noche nos acunan todos los sonidos que llenan la selva. Es maravilloso.
Ahora mismo escribo desde la proa del barco, viendo a las familias de macacos colgadas de los árboles. Cuando cae el sol se acercan hacia el río, ya que la mayoría de sus depredadores son nocturnos y los monos utilizan el cauce fluvial como vía de escape ante un posible ataque. Ahora que nos hemos adentrado más en la selva hemos empezado a ver aún más fauna, pájaros tropicales de todo tipo e incluso algún cocodrilo. La joya del tesoro es cuando puedes ver a un orangután salvaje en medio de su hábitat.
Nos queda clarísimo por qué los ingleses llaman a esto “Rain forest”. Y es que la rain aquí es espectacular. La verdad es que no llueve mucho, en cuanto a tiempo, quizás entre 20 minutos y una hora como máximo al día, ¡pero cómo llueve!. Parece que los dioses se hayan enfadado con la tierra y le tiren todo el cielo encima en forma de enormes gotas que te golpean con violencia. Suerte que vamos armados con capelinas y paraguas, porque sólo los paraguas ofrecen realmente una protección demasiado exigua cuando se pone a llover. Esta mañana hemos ido a hacer trekking por la selva. Era como estar en medio de un escenario del Señor de los Anillos, la vegetación tan pura y tan densa que te hace perder totalmente la noción del tiempo y la orientación. Llevamos dos días navegando en nuestro klotok, río arriba y río abajo. Las paradas en el parque natural para visitar a los orangutanes son casi lo de menos. Es muy curiosa la vida dentro de uno de estos barcos y estos días aquí ya merecerían sólo la pena por ver como viven estas personas. Nuestra tripulación es maravillosa y la Hani, nuestra guía, es un sol.
Capítulo aparte merece nuestro cocinero. ¡Qué forma de cocinar madre de Dios! Y eso que lo hace con cuatro cacharros mal contados y en un espacio minúsculo, ¡pero es que todo está buenísimo! Especialmente una noche nos hizo un pescado que estaba para quitar el hipo, no sé por qué pero nos olemos que no hacía mucho ese pececillo nadaba libremente por debajo de nuestro klotok. Hoy antes de retomar el camino río abajo fuimos al último de los refugios de orangutanes, Camp Leakey, y éste sí que es realmente espectacular. Allí hemos vivido experiencias maravillosas, desde una madre orangután con su cría paseando a apenas un metro de nosotros, hasta ver un orangután macho tirar varios árboles al suelo a golpes (literalmente) porque una hembra le había rechazado. Otra vivencia que es espectacular la tuvimos anoche. Cuando el barco ancló al lado de unos arbustos en las que viven colonias de luciérnagas. Cuando cae la noche los arbustos se iluminan como árboles de navidad, mientras el coro de las luciérnagas se pone a cantar. ¡Es realmente espectacular! Ahora ya volvemos río abajo, mañana nos vamos de vuelta para Java. El viento azota mi cara mientras el klotok navega a su máxima velocidad (que tampoco es excesiva la verdad), la jungla se eleva a ambos lados del río, envolviéndonos y sus ruidos nos acompañan en todo momento. Esto no lo olvidaremos jamás.