Zaragoza, a orillas del Ebro, es cruce de caminos, lugar de encuentro. Zaragoza ofrece un rico patrimonio histórico-artístico, fruto de sus más de dos mil años de historia. Iberos, romanos, musulmanes, judíos y cristianos han dejado huella de su paso por la capital, haciéndola merecedora del título de Ciudad de las Cuatro Culturas. En ella podemos degustar como en ningún sitio el arte mudéjar y deleitarnos con la Aljafería, la Seo o la Basílica del Pilar.
Ficha Técnica
Viajeros: Rubén y Maria de la Roca
Duración del viaje: 1 día
Fecha: Agosto de 2011
Duración del viaje: 1 día
Fecha: Agosto de 2011
Destinos visitados: Zaragoza.
Transporte: Coche
Descripción del viaje
Más que un viaje, la visita a Zaragoza fue una parada obligatoria que nos marcamos Maria y yo, aprovechando que nos caía de paso en nuestro desplazamiento al pueblo de mi madre (Palanquilla, cerca de Calatayud). ¿Por qué? Pues porque muchas veces habíamos estado en esta ciudad, normal si se tiene en cuenta que tengo allí familia cercana, pero siempre íbamos con algún motivo concreto: a celebrar el puente del Pilar, a una boda, de visita por Navidades, etc. Habíamos estado muchas veces, pero nos dimos cuenta de que nunca habíamos aprovechado para hacer turismo en esta ciudad y había muchos de los grandes atractivos de la ciudad que aún no habíamos visitado.
Así pues decidimos que ya era hora de pararnos en la capital aragonesa un día, sin otros quehaceres que el de visitar tranquilamente sus rincones más emblemáticos y disfrutar de un día de turismo.
Así pues decidimos que ya era hora de pararnos en la capital aragonesa un día, sin otros quehaceres que el de visitar tranquilamente sus rincones más emblemáticos y disfrutar de un día de turismo.
La jornada había empezado a primera hora en Sant Cugat. Al final entre que nos levantamos, adecentamos un poco el piso, cargamos las maletas, cortamos el agua, etc. no pudimos salir de allí antes de las 10 de la mañana. Hasta Zaragoza, yendo por autovía y atravesando los Monegros, las 3 horas de conducción no nos las quitó nadie. Así que llegamos a la capital maña un poco pasadas la una del mediodía. Salimos de la autopista y fuimos siguiendo los carteles indicadores que marcaban la “Basílica del Pilar”. Al final tuvimos suerte y encontramos un lugar para aparcar cerca del casco histórico. Era zona azul y teníamos que pagar, pero estando tan cerca de todo lo que queríamos visitar no era cuestión de racanear. A media tarde teníamos que salir para llegar a cenar a Palanquilla, con lo que el tiempo era oro y no podíamos desaprovecharlo.
Nos encaminamos hacia la Plaza del Pilar, pero antes de llegar allí decidimos pararnos en una pizpireta placita detrás de una iglesia, en la que varios restaurantes servían sus viandas en sus terrazas, bajo la agradecida sombra de unos árboles. Parecía un rinconcito agradable y debíamos pararnos a comer en algún momento. Éste, antes de empezar a visitar nada, era tan bueno como otro cualquiera, así que nos sentamos y nos dispusimos a disfrutar de la comida.
Comimos bien, unas tapas, nada demasiado copioso para que luego no nos diera pereza el movernos e ir de visita. Acabamos de comer, pagamos y esta vez sí, definitivamente, nos encaminamos hacia la Plaza del Pilar. La plaza es un espacio enorme, peatonal y muy cuidado en el que dan ganas de pasear o sentarse en un banco a tomarse un helado bajo el tórrido sol estival. Pese a ello, nos sobrepusimos a la tentación y empezamos la visita turística. Nuestro primer objetivo era la Seo, pero la primera en la frente, ésta estaba cerrada a esas horas (no recuerdo el motivo) y no la abrían hasta la tarde. Bueno, tampoco era un gran contratiempo, era cuestión de replanificar la visita y volver allí mediada la tarde.
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| La plaza del Pilar, con la Basílica a la izquierda y la Seo al fondo |
Así pues, pasando por enfrente del edificio de la Lonja, nos encaminamos a la segunda catedral de la plaza (es curiosísimo que haya dos catedrales a apenas 100 metros de distancia una de otra), la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. La basílica es enorme, profusamente decorada en su estilo barroco y perdimos un buen tiempo en sus rincones, admirando desde el altar mayor hasta las pinturas de Goya que salpican aquí y allí la catedral. No pudimos irnos de la basílica sin antes postrarnos unos minutos a orar frente a la pequeña estatua de la Virgen. Incluso para los que como yo no somos creyentes, hay que reconocer que el lugar desprende un aura especial de tranquilidad que parece invitar a ello.
Salimos de nuevo al calor de la plaza y nos dirigimos hacia el otro extremo, hacia la Fuente de la Hispanidad. De cerca, su peculiar estructura granítica, resulta bonita pero extraña. Te preguntas por qué habrán construido una fuente con tan extrañas formas. Luego te lo explican y lo entiendes todo, y la fuente alcanza una nueva dimensión, alcanza el nivel de arte.
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| La fuente de la Hispanidad vista desde el cielo, con la forma de América Latina |
Igualmente no nos detuvimos demasiado allí y nos encaminamos hacia el Torreón de la Zuda, en cuyo interior se encuentra una de las oficinas de turismo de la ciudad. Pudimos recabar allí información importante, especialmente la ubicación de la Aljafería que iba a ser nuestro siguiente destino. Lo bueno del Torreón es que puedes ascender sus empinados escalones hasta la terraza del mismo y disponer desde allí de unas buenas vistas de la Plaza y de los restos de las antiguas murallas romanas de César Augusto.
Al salir del Torreón de la Zuda, ya disponíamos de un mapa de la ciudad, así que nos encaminamos hacia el Palacio de la Aljafería, bordeando el río Ebro hasta la Plaza de Europa y de allí al recinto de la Aljafería en el barrio de la Almozara, actual sede del Parlamento de las Cortes de Aragón. Lo primero que me llamó la atención es la enormidad del palacio fortificado, no me esperaba algo así allí en medio de la ciudad, la verdad. Paseamos un poco por sus jardines aledaños y luego nos dirigimos a la entrada para comprar nuestros tickets. Tuvimos suerte y había una visita guiada que empezaba en breve, así que decidimos apuntarnos al ya numeroso grupo que había para la misma. Fue una sabia decisión.
La visita guiada fue espectacular. Contar con un historiador que te va desgranando con maestría las historias y leyendas dentro de la amplia trayectoria del recinto, no tiene precio. Realmente el Palacio de la Aljafería es lo que más nos gustó de Zaragoza, más incluso que las mucho más conocidas Seo y Basílica del Pilar. Este castillo-palacio fue construido originalmente por los árabes, durante el esplendor de los Reinos de Taifas, aunque tras la Reconquista pasó a manos cristianas que, dada su belleza, en vez de destruirlo lo adoptaron como residencia real y emplearon grandes esfuerzos en su remodelación y ampliación.
Al final la visita acabó llevándonos por patios y salas de estilos árabe, mudéjar y renacentista, cada una con sus peculiaridades, encantos y su propia historia o leyenda detrás. Cuando salimos del palacio, nos dimos cuenta de lo tarde que era ya. El tiempo había volado entre las estancias de la Aljafería, comiéndose prácticamente todo el rato del que disponíamos para visitar la ciudad. En cualquier caso no estábamos ni un ápice de arrepentidos de cómo habíamos acabado invirtiendo ese tiempo.
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| Patio de Santa Isabel en el Palacio de la Alfajería |
Volvimos apresurados y a grandes zancadas hacia la Plaza del Pilar, deshaciendo camino. Teníamos pendiente la visita a la Seo. Llegamos allí y nos encontramos a un hombre en la puerta que, serio como un palo nos dice un “No se puede entrar, se está oficiando misa y están prohibidas las visitas mientras dura la ceremonia”. Mis pensamientos se redujeron a un simple “¡No puede ser verdad!” lleno de frustración, por suerte Maria es mucho más rápida y viva que yo para estas cosas y le espetó casi de inmediato un “No, si nosotros venimos a la misa”. La cara del hombre era un poema, allí estábamos nosotros, con las gafas de sol, los pantalones cortos y el mapa turístico de Zaragoza en la mano, más pinta de turistas imposible, pero ¿qué iba a hacer el hombre? ¿Llamarnos mentirosos a la cara? Así que no tuvo más remedio que apartarse y flanquearnos el acceso al interior de la Seo.
Igualmente tampoco pudimos visitar la catedral con el tiempo y la dedicación que se merecían. Sabía mal molestar a los creyentes allí congregados en el momento de la misa, no somos tan descastados. Nuestra movilidad era reducida para no molestar y, por desgracia, durante el oficio se apagan las luces que alumbran la mayoría del interior, dejando iluminada sólo la parte donde se celebra la misa, con lo que tampoco podíamos deleitarnos en exceso en los detalles ornamentales de las capillas.
En definitiva, acabamos abandonando rápido la catedral. La visita nos había servido para hacernos una idea global de la misma, pero dadas las circunstancias no habíamos podido gozarla como era debido. Bueno, con todo teníamos un buen motivo para poder pararnos en la capital aragonesa en alguna otra ocasión.
Salimos de la Seo y nos desplazamos de nuevo hasta donde el coche se encontraba aparcado para iniciar de nuevo lo que quedaba de viaje hasta Malanquilla.
Valoraciones
La verdad es que no sabía si escribir esta entrada o no, pues al final más que un viaje, fue una escala para hacer turismo en una ciudad que nos caía de camino cuando íbamos al pueblo de mi madre. Sin embargo, creo que pese a la necesaria brevedad de la visita, pudimos disfrutar de una experiencia magnífica. Cualquier rincón del mundo es digno de ser visitado desde el punto de vista del turista, dejando de lado si ya has estado allí otras veces, disfrutando de descubrir los pequeños detalles, y si lo haces acabas redescubriendo ese sitio y viéndolo de nuevo con ojos encandilados.
Lo mejor del viaje
- Sacar un poco de tiempo para hacer turismo en una ciudad en la que has estado varias veces pero con otros objetivos, un ejercicio la mar de sano y entretenido
- La visita guiada al Palacio de la Aljafería
Lo peor del viaje
- Haber perdido todas las fotos del viaje. De verdad que no sabemos dónde las hemos metido y eso en mí es normal, pero en Maria…
- No haber podido visitar el interior de la Seo con tranquilidad, nos daba algo de corte hacerlo mientras hacían misa









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